martes, 28 de febrero de 2012

"Si no hay más cooperación, los emergentes se quedarán fuera de la dirección del FMI"

Entrevista a Grigori Marchenko
Fuente: http://www.lavanguardia.com

El 52% de la demanda del petróleo procede de los otros países emergentes, y por eso los precios no bajan, asegura el gobernador del Banco Nacional de Kazajistán    


El economista Grigori Márchenko (Almatí, 1959) es un respetado tecnócrata financiero entre las repúblicas ex soviéticas. Estas le propusieron el año pasado como candidato para dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI) en sustitución de Dominique Strauss-Kahn.
Pero la falta de acuerdo entre los países emergentes, especialmente los BRIC, restó importancia a sus opciones y terminó retirándose. De los dos candidatos finales, en esta entrevista Márchenko asegura que desde un punto de vista económico el mexicano Agustín Carstens tenía más experiencia que Christine Lagarde.
Pero en estos foros los factores políticos pesan más. Formado en Moscú, Márchenko dirige el Banco Nacional (Banco Central) de Kazajistán desde 2009, puesto que ocupó ya entre 1999 y 2004. Con un español correcto aprendido en sus muchos viajes por España, en esta entrevista con La Vanguardia habla del papel de los países emergentes, del poco impacto de la crisis en esta parte del mundo y de las ventajas y desventajas de las economías basadas en las materias primas, como Kazajistán.
Su país, el mayor de Asia Central, mantuvo un crecimiento positivo en los peores años de la crisis actual. Y en 2011 su PIB aumentó un 7,5 %. Grigori Márchenko es cónsul honorario de España en su ciudad natal, Almatí, la más grande de Kazajistán y la capital financiera del país.
¿Qué puede aportar y qué ventajas puede tener, que una persona de un país del antiguo bloque comunista lidere una institución internacional?
Ángela Merkel es una persona ex comunista, pero ahora es la líder de Alemania. Y está aceptada por todo el mundo. Creo que más que comunista, lo realmente importante en estos momentos es que los países emergentes colaboren entre ellos.
Lo hemos visto nosotros mismos, cuando me propusieron como candidato a dirigir el FMI. India, China y Brasil no pudieron elegir un candidato común para luchar contra los países desarrollados o contra Christine Lagarde, en este caso.
Si no hay cooperación entre los países, no habrá un candidato verdadero dentro de cuatro años, porque si hay varios candidatos los países desarrollados ganarán de nuevo. No es tan importante si el candidato pertenece a un país ex comunista. De hecho, entre los emergentes el país más importante es China, y China no es ex comunista, sino...
¿Casi capitalista?
Sí, sí, casi capitalista y casi comunista. Pero es un país que crece muy rápido y que tiene ahora mucho peso en el mundo y es la segunda economía del mundo después de los Estados Unidos. Por eso tal vez el candidato único de los países emergentes puede ser de China. O de Rusia o de Brasil... Agustín Carstens era un candidato muy bueno. Es amigo mío, gobernador del Banco Central de México, tiene muchísima experiencia, trabajó en el FMI, en la Universidad de Chicago y en el Ministerio de Economía. Su experiencia sin ninguna duda es mejor que la de Lagarde, porque ella era una abogada y sólo durante dos años trabajó como ministra de Economía de Francia. Desde el punto de vista del especialista, Agustín era un candidato más aceptable que Lagarde. Pero Lagarde es de Francia y Carstens es de México.
¿En estos casos pesa más la política que los aspectos puramente económicos?
Sí, claramente. Pero si no hay más cooperación y más preparación, los países emergentes se quedarán fuera, tanto cuando haya que elegir al director del FMI dentro de cuatro años como ahora, en el Banco Mundial.
Tal vez es más razonable tener un candidato único de los países emergentes en el Banco Mundial (su próximo presidente, que sustituirá a Robert Zoellick, debe elegirse en abril en Washington). Ahora casi el 90 % de la ayuda financiera del FMI se destina a Europa, es el "fondo humanitario europeo".
El Banco Mundial es más importante para los emergentes
Sí, y no es importante si el candidato es de América Latina, de África o de los países ex comunista. Lo realmente importante es tener un candidato único.
¿Y qué se necesita para que se pongan de acuerdo?
Es una cuestión política, de nuevo. Los primeros ministros, los presidentes y los burócratas de estos países tienen que trabajar juntos para seleccionar al candidato y luego para apoyarle.
¿Y quién puede ser?
No tengo ninguna idea sobre el candidato... Yo no (se ríe).
¿Qué falló el año pasado para que no hubiese acuerdo?
Al principio yo era el candidato de Rusia y de los países de la antigua Unión Soviética. Pero durante la cumbre del G-8 en Francia, el presidente ruso, Dimitri Medvédev, apoyó a Lagarde. Y sin el apoyo de Rusia, sólo Kazajistán y otros países sin tanta influencia, no era posible. Y si no hay apoyo de Moscú, ¿por qué va a recibir este candidato el apoyo de Nueva Delhi o Brasilia?
Esa situación era bastante contradictoria, porque al mismo tiempo el ministro de Finanzas de Rusia, Alexéi Kudrin, le apoyaba a usted.
Si, y también Vladímir Putin... Las contradicciones estaban en Rusia.
¿Qué papel deben jugar los países emergentes en la gobernanza mundial, tanto ahora como en tiempos en los que no haya crisis económica?
En Europa, Estados Unidos, Japón y otros países, todo el mundo espera una profundización de la crisis, o la llegada de una segunda ola. Pero en China, India, Brasil o en Kazajistán todo el mundo crece. En China, el PIB creció un 9 %; en India, más de un 6 %; en Kazajistán, en 2011 un 7,5 %, y en 2010, un 7 %. Con los precios actuales de las materias primas, ¿dónde está la crisis? Para nosotros, la vida es muy agradable. El petróleo, el cobre, el zinc, o incluso el trigo, que también exportamos, están a unos precios muy beneficiosos.
En estos dos últimos años, la situación para nosotros ha sido muy buena. Y si siguen así los precios en el 2012, se prevé un crecimiento mínimo del 6 %. Tenemos, además, el Fondo Nacional, invertido fuera del país, con un valor de 45.000 millones de dólares. Y si hablamos de la deuda soberana externa de Kazajistán, asciende a 5.000 millones de dólares, con el Banco Mundial y con el Banco Asiático de Desarrollo.
Esto significa que en la actualidad estamos en una posición acreedora (a nuestro favor) de 40.000 millones. La deuda interna se divide en unas notas del Banco Central y unos bonos del Ministerio de Finanzas en tengues (la moneda kazaja), y equivale a unos 20.000 millones de dólares, aproximadamente. Mientras que el PIB total fue en 2011 de 186.000 millones.
No se puede comparar con los problemas de Europa, porque la deuda es más pequeña, tanto en términos absolutos como relativos.
Muchos otros países emergentes tienen una situación parecida, con una deuda soberana muy pequeña.
En Asia sufrimos la crisis de 1998, y yo creo que entonces aprendimos bien las lecciones y no nos hemos endeudado demasiado. Desde mi punto de vista, ésta es una de las razones por las que ahora Asia tiene menos problemas que Europa.
¿Y es normal que en esta situación de crisis, los precios de las materias primas se mantengan altos?
Si hay crisis, hay que bajar los precios. Pero hay dos razones para que no haya sucedido eso. En primer lugar, el 52 % de la demanda del petróleo procede de los otros países emergentes (China, India, Brasil, etc.). Sólo el 20 % procede de Europa occidental.
Así que aunque haya una crisis en los países europeos y compren, por tanto, algo menos de petróleo, los países emergentes están creciendo. En esta situación, no es descartable que los precios sigan subiendo. Este escenario es el que se da desde hace nueve meses. Podemos tener otros nueve, doce o quince meses igual.
¿El escenario cambiaría si la demanda de materias primas de Estados Unidos también bajase?
Con el tiempo si la demanda de Europa y Estados Unidos baja, eso también significa que los países emergentes no pueden mantener sus niveles de exportación a esos mercados. En este caso, bajaría la demanda de materias primas. Pero cuando hablamos de petróleo, además de los factores financieros y económicos hay que tener también los factores políticos.
Si el secretario de Defensa de Estados Unidos y el primer ministro de Israel discuten cuándo van a atacar a Irán, los precios del petróleo no van a bajar.
Esa es la tercera razón de por qué los precios del petróleo por ahora no bajan. De hecho, desde hace seis meses los precios están creciendo.
Para un país exportador como Kazajistán, ¿cuál es el precio más bajo con el que todavía tendrían beneficios?
Para nosotros el precio de 85 dólares por barril es neutral. Con 110 o 119 dólares es muchísimo mejor.
Ustedes se frotan las manos porque el precio es muy alto. Pero si termina la crisis y la situación se estabiliza, depender únicamente del petróleo y las materias primas puede ser muy peligroso.
Hay que diversificar la economía, efectivamente. Tenemos que centrarnos en nuestro tercer programa de industrialización y a largo plazo exportar menos materias primas y más productos elaborados, y hacer mucho más en el interior del país. Pero esto tarda, durante dos o tres años hay que trabajar e invertir mucho dinero, y es lo que Kazajistán va a hacer.
¿Cuánto tardarán los países desarrollados en dar paso a los emergentes?
Yo creo que entre diez y quince años. Vamos a ver cómo funcionan ahora las elecciones del presidente del Banco Mundial. Si los países emergentes pueden unirse con un candidato único, puede cambiar la situación. Pero después, con el crecimiento de China, Brasil o Rusia, las cosas van a cambiar, sin ninguna duda.
Durante la crisis los países vecinos de Kazajistán decrecieron. Y Kazajistán, al contrario, siguió creciendo. ¿Qué han hecho ustedes?
En 2009 tuvimos un crecimiento del 1,7 %, en 2010 un 7 % y en 2011, un 7,5 %. Hay varios motivos: tenemos ese Fondo Nacional y no tenemos tanta deuda soberana. Además, el gobierno en dos años ha utilizado 10.000 millones de dólares del fondo más 9.000 millones de dólares de los presupuestos para apoyar a la economía.
Esta es la diferencia, ese soporte financiero. Si se produce una crisis y es muy difícil buscar dinero, es mejor utilizar el dinero propio que tenías acumulado.
¿Cuándo empezó a formarse el Fondo Nacional?
Fue en el 2001. Entonces mucha gente en Kazajistán estaba en contra. Se preguntaban por qué dedicar el dinero para el fondo, cuando hay muchas otras necesidades. Sin embargo, sin el Fondo Nacional habríamos tenido muchos problemas en 2008 y 2009 y la economía habría bajado.
¿El fondo es similar al Fondo de Estabilidad de Rusia?
Es más parecido al fondo del petróleo de Noruega. Junto al ministro de Finanzas de Kazajistán, yo visité Noruega en el año 2000 y luego lo copiamos. Rusia lo hizo unos años después.
¿Qué medidas está tomando Kazajistán para enfrentarse a esa segunda ola de la crisis, que se prevé que pueda llegar?
Es importante pensar a largo plazo: diversificar la economía e invertir más. En los últimos diez años, Kazajistán ha tenido mucho éxito con inversiones directas procedentes de fuera, casi 150.000 millones de dólares en inversiones procedentes de Estados Unidos, Reino Unido, Holanda, China, Corea del Sur...
De España, no mucho. Mucha de esta inversión se centra en los sectores de las materias primas: petróleo y gas natural, pero también en metales. Ahora los inversores de Corea del Sur, China y Rusia se disponen a invertir en otros sectores, con el apoyo del Gobierno, con el fin estratégico de diversificar nuestra economía.
También es importante mejorar las infraestructuras, por eso el Gobierno va a utilizar parte de los presupuestos para construir ferrocarriles y carreteras. Esto es importante también para crear empleo, ya que el sector de las materias primas, aun siendo importante, no genera muchos puestos de trabajo.
También hay que desarrollar el sector servicios y la agricultura. Kazajistán tiene un 45 % de la población que vive en las zonas rurales, y exportamos mucho trigo. Pero aquí también hay que diversificar la producción, e introducir soja, algodón, del que se produce poco porque no es tan rentable.
Hay buenas perspectivas, porque se prevé vender esta producción en los mercados de China y Rusia. Rusia, por ejemplo, importa mucha carne de Australia y Argentina. Pero formando parte de la Unión Aduanera, importarlo de Kazajistán será más rentable y se encuentra más cerca.
¿Cómo se ve la crisis actual desde fuera de la UE?
La Unión Europea es un proyecto político, y siempre hay conflictos entre la política y la economía. Yo creo que 28 países es demasiado. En la Unión Soviética teníamos 15 y no funcionaba tan bien. Otro problema muy serio es que es muy complicado tener una unión monetaria sin una unión fiscal. A largo plazo tampoco funciona.
Ahora hay que coordinar la política fiscal, pero eso también es difícil. Ahora vemos que los países que tienen sus presupuestos en orden presionan a los países del sur, que tienen más problemas. Pero hay que aceptar las desventajas.
En este sentido hay que perder un poco de la independencia económica en los asuntos fiscales para disfrutar de las otras ventajas financieras de la UE.
Algunos bancos de Kazajistán también han tenido que reestructuras sus deudas.
Esto es un asunto muy interesante, pero también muy complicado. Unos bancos cometieron errores, pero otras personas robaron a sus clientes. Ahora tenemos los problemas del banco BTA y de su antiguo dueño, el señor Mujtar Abliázov, que está huido de la justicia kazaja en Londres. El Tribunal Supremo de Inglaterra le acaba de condenar a 22 meses de cárcel por desacato.
Esa es una parte del proceso del banco BTA contra Abliázov para recuperar el dinero robado.
Pero también los bancos cometieron errores al pedir demasiados créditos, como sucedió en Europa. La deuda externa del sector bancario de Kazajistán era de 46.000 millones de dólares, el 50 % del PIB. Demasiado.
Ahora sólo asciende a 16.000 millones. De los 30.000 que se han rebajado, los bancos pagaron 20.000, mientras que otros 10.000 se reestructuraron.
Pero sólo fueron tres bancos, BTA, Alians y Temir, los que tuvieron que reestructurar su deuda externa en 2010. Los demás bancos lograron pagar todo. Creo que fue una decisión correcta.
Que el Gobierno pague las deudas de los bancos no es ni justo ni razonable, pero ha funcionado bastante bien. Más del 90 % de los acreedores privados aceptaron la reestructuración de estos tres bancos.
Una de las ayudas que se han contemplado durante la crisis es la compra de deuda soberana por parte de los países BRIC. ¿Kazajistán podría invertir comprando esta deuda?
Es una cuestión bastante complicada, en relación a la composición de la deuda y a quién es el que aporta las garantías. Alemania, que representa el 20 % de la economía de la UE, puede decir que garantiza el 20 % de la deuda.
Pero entonces es quizá mejor comprar deuda soberana de Alemania, de Francia o de Dinamarca, y no de toda Europa. Si la estructura de esta deuda soberana europea estuviera más clara, o hubiese más garantías, los bancos centrales podrían comprarla.
En nuestro consejo se ha discutido esto tres veces, y siempre hemos decidido que por ahora no. Los países grandes, como China, Rusia, India o Brasil, pueden comprar por razones políticas. Pero nosotros no somos tan grandes y no somos jugadores en ese partido mundial.
En nuestro caso en este tema sólo intervienen factores financieros y económicos.
¿Incluso sería más seguro comprar deuda soberana de otros países emergentes?
No es tan fácil, porque por ejemplo en Brasil hay impuestos. Puedes tener más beneficios, pero si pagas un 6,5 % en impuestos no merece la pena. En India hay demasiada burocracia, y con China hay otros problemas.
El yuan no tiene el cien por cien de convertibilidad. Tenemos que diversificar nuestras inversiones, y también compramos en países emergentes, como Corea del Sur, por supuesto de Singapur y Hong Kong. Pero es difícil. No son mercados tan líquidos, y eso tiene sus propios problemas.

Un saludo,

Adriana Gurgel
Profesora y Consultora Internacional

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